
Podríamos estar nadando sin hacer pie, en un océano de mierda líquida.
Flotando hasta el cuello en la inmunda sustancia, haríamos todos los esfuerzos, sacrificaríamos cada centímetro de nuestro cuerpo y agotaríamos hasta la última molécula de energía con tal de evitar el más atroz de los contactos: que la líquida pestilencia llegara a nuestra boca.
En última instancia ésta sería la más intolerable de las desgracias. Ninguna interacción posible que tengamos con la materia fecal podría ser peor y más desafortunada que la de tener que comerla.
Sin embargo, hay personas que tienen una gran cantidad de esta sustancia disponible y que trabajan denodadamente para vendérnosla como alimento y aunque parezca un disparate, ya hay mucha gente que la está comprando, la está consumiendo y hasta la está disfrutando. Son los denominados “comemierda”.
En el ámbito internacional sobran los ejemplos de este insólito mercado y quizá haya tantos casos, como segundos tenga la historia de nuestra humanidad.
En el ámbito internacional sobran los ejemplos de este insólito mercado y quizá haya tantos casos, como segundos tenga la historia de nuestra humanidad.
Sólo por citar algunos de los últimos y más groseros:
- Bush invade Irak, no porque a sus empresas le interese el control del petróleo iraquí, sino para liberar a su pueblo de las garras del dictador Saddam Hussein. Y en su desinteresado afán libertario ya llevan 151.000 civiles iraquíes muertos como consecuencia directa de los bombardeos y un total de 655.000 civiles iraquíes: hombres, mujeres, niños y ancianos que perdieron la vida directa o indirectamente por la invasión (por favor, dejen de liberarlos). Visto en retrospectiva es un poco burdo, pero en su momento muchos se comieron la mierda de que era una guerra preventiva y que Hussein tenía armas de destrucción masiva. Hubo y todavía hay mucho comemierda tragándose esas mentiras con desaforada gula.
- Bush invade Irak, no porque a sus empresas le interese el control del petróleo iraquí, sino para liberar a su pueblo de las garras del dictador Saddam Hussein. Y en su desinteresado afán libertario ya llevan 151.000 civiles iraquíes muertos como consecuencia directa de los bombardeos y un total de 655.000 civiles iraquíes: hombres, mujeres, niños y ancianos que perdieron la vida directa o indirectamente por la invasión (por favor, dejen de liberarlos). Visto en retrospectiva es un poco burdo, pero en su momento muchos se comieron la mierda de que era una guerra preventiva y que Hussein tenía armas de destrucción masiva. Hubo y todavía hay mucho comemierda tragándose esas mentiras con desaforada gula.
- Israel bombardea una ciudad desmilitarizada, enferma, pobre y hambrienta, que más que ciudad es un centro de refugiados llamado Gaza, con proyectiles de fragmentación y bombas de fósforo, alegando defenderse de los ataques de cohetes palestinos contra residencias del sur del país. Dicha acción "por supuesto" que nada tiene que ver con las reservas estratégicas de gas frente a la costa de Gaza ni con la limpieza étnica que desde que los judíos se conformaron como Estado vienen llevando a cabo en la región (cualquier semejanza con el Holocausto es pura casualidad). A pesar de que notables judíos en todo el mundo se revelaron contra esta masacre, como el escritor francés Jean-Moïse Braitberg, que solicitó formalmente al gobierno israelí que el nombre de su abuelo Moshe -gaseado en Treblinka en 1943- fuese retirado del memorial de Yad Vasehm “..por lo que sucedió en Gaza y en general, porque la suerte destinada al pueblo arabe de Palestina desde hace 60 años, descalifica a Israel como centro de la memoria del mal inflingido a los judíos”; o como el miembro veterano del Partido Laborista inglés Sir Gerald Kauffman que exigió a la Cámara de los Comunes un debate para que Londres imponga un embargo de armas a Israel, fundamentando textualmente: “Mi abuela yacía enferma en la cama cuando los nazis entraron en su casa y un soldado alemán la mató a tiros. Mi abuela no murió para darle cobertura a los soldados israelíes que matan abuelas en Gaza”.
Sin embargo, todavía hoy hay mucho comemierda que se tragó que la acción de Israel era defensiva (y mucho cagón que prefiere mirar para otro lado por miedo a que lo tilden de antisemita).
- Mas cerca, en nuestro continente, viven tratando incansablemente de hacernos comer la mierda de los buenos y los malos, del bien y del mal. Por ejemplo, el venezolano Hugo Chavez, miembro ilustre del eje del mal, es además un dictador. Fue elegido y ratificado en elecciones absolutamente libres y democráticas, pero no importa, para los comemierda es un dictador (no vayan a pensar que en realidad a los que venden mierda les molesta haber perdido el negocio de los hidrocarburos en ese país). En otro ejemplo, Estados Unidos, tierra de la libertad y la democracia, acusa al régimen de Cuba de violación a los derechos humanos y falta de democracia, siendo que los norteamericanos torturan sistemáticamente a prisioneros (y hasta se sacan fotos como recuerdo) como ocurrió en Abu Ghraib y como ocurre actualmente en Guantánamo y siendo que el anterior presidente norteamericano asumió luego del fraude electoral más burdo y escandaloso de la historia moderna. Pero eso no tiene importancia, los comemierda no piensan, de hecho, si pensaran un poquito comerían vitel toné en lugar de mierda. Más cerca en el tiempo y el espacio, la CNN titula las novedades sobre el golpe de estado cívico militar en Honduras con el benevolente y ambiguo rótulo de “crisis en Honduras”, de la misma forma que TN llamaba “crisis del campo” a la pretensión de las corporaciones sojeras en Argentina de no tributar a pesar de las inéditas y multimillonarias ganancias que la actividad redituaba. Y cada vez más y más personas, abrazan estos argumentos, tiran la mermelada a la basura y en su lugar, cada mañana, untan las tostadas con la mierda más vieja y pestilente que les venden y que saborean gustosos.
Así, los comemierda se erigen como una nueva tribu urbana que amenaza con desbancar a floggers, emos, rollingas, góticos, punks y cumbieros, tanto por el número creciente de miembros que la componen (de todas las fracciones etarias y económico-culturales) como por el grado de pelotudez de los mismos. Aunque no es fácil ser más pelotudo que un flogger o un gótico, comprar mierda para comerla supera holgadamente el vacío ideológico y la incapacidad de discernimiento de cualquier tribu humana.
Lucas Bols
19 de Julio de 2009
Lucas: muy bueno el articulo y el video que subieron de Luppi, podriamos decir que Mirta Legrand es una especie de "comemierda-vendemierda" como muchos otros de nuestro país.
ResponderEliminarSaludos
Ludmina